Kimono Almada, el glamour de estar por casa

Desde que cosí el kimono Almada, me veo a mi misma haciendo lo mismo de siempre, pero ahora con delicadeza y erostismo. Al beber una copa de vino, escuchar a Chet Baker, ponerme el colorete en las mejillas o tomar el café al despertar, con esta bata lo cotidiano se torna sutil y exquisito.

La bata Almada otorga ese aire sofisticado y lujoso que no nos solemos conceder cuando llegamos a casa del trabajo, nos desvestimos  y nos ponemos algo cómodo. Para mi, ya no vale cualquier cosa. El kimono Almada combina comodidad y belleza de puertas hacia dentro.

La bata Almada (Almada robe) es un patrón de Seamwork Magazine. Por si no lo conocéis, os cuento que Seamwork Magazine es una revista online, creada por Colette Patterns, relacionada con el mundo de la costura. Además, cada mes ofrecen dos patrones descargables. Para poder descargar los patrones hay que subscribirse ( unos 6 euros al mes), en cambio, acceder a los contenidos de la revista es gratis. Por supuesto, todo está en inglés pero, los artículos son de gran calidad.

En referencia al patrón de la bata Almada, se trata de una costura muy fácil, ideal para principiantes. Fue uno de mis primeros proyectos y fue el único que he cosido para los demás. Antes de este, cosí tres, y los tres los regalé. Con el cambio de estación me di cuenta de que no tenía ninguna bata de entretiempo y decidí coser esta Almada para mi.

El poder seductor de este kimono Almada no se debe solo al patrón, también la tela pone de su parte. Esta tela significa mucho para mi porque fue la primera que compré en los Encants, el año pasado, cuando me decidí a construir mi propio armario. Es una tela que aunque no es de buena calidad, porque es poliéster, es muy vistosa con su rojo vivo y sus flores llamativas.

En conclusión, más que satisfecha, estoy encantada con esta costura.  La verdad, me pregunto porque no había cosido una Almada para mi antes! A veces, pienso, que le damos importancia a la ropa de calle y nos olvidamos de la que no lucimos en el exterior.  No debemos subestimar la influencia que pueden llegar a tener sobre nuestro ánimo incluso las prendas que no mostramos a los demás.

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