Falda Ginger skirt, versatilidad del evasé

Adaptarse o morir. La falda Ginger Skirt es un ejemplo de como el evasé ha evolucionado para llegar a nuestros días como un básico favorecedor e imperecedero.

La  falda en evasé se ha sabido adaptar a todas las épocas y ha sobrevivido a varias transformaciones desde principios del siglo XX  hasta nuestros días.

En los felices y alocados años 20, en moda todo era posible, las faldas se acortaron y se llenaron de detalles y ornamentos. En la década de los 30s, las faldas se alargaron y se afinó la cintura aportando sensualidad con telas suaves con caída. Los 40s se caracterizaron por los tiempos difíciles, imperaba la austeridad y sobriedad, y la falda evasé tomó protagonismo como prenda práctica y funcional, confeccionada con telas de mayor resistencia en colores oscuros. En la década de los 50s, Christian Dior lanzó una de sus más famosas líneas, la  Linea A, dando así nombre a las  faldas de corte acampanado donde se acentuaba la cintura de avispa. Fue en los  60s cuando se acortó al máximo con el lanzamiento de la minifalda de Mary Quant. Ya en los 70s llegó la moda informal y los jeans. Conviven, desde entonces hasta hoy, las faldas en todos los largos posible, maxi, midi y mini.

Toda esta introducción es para hablar de mi costura de hoy, la falda Ginger Skirt de Colette Patterns. Un ejemplo de que a veces, menos es más. Costura fácil, rápida y apta para principiantes.

Es un imprescindible para mi porque es cómoda, femenina y adaptable a cualquier situación. Por supuesto, también aporta ese toque vintage por su cintura alta y largo midi.

En el 2016 he cosido unas ocho faldas Ginger, y las he ido modificando en cada costura. Le he quitado la costura central, he cambiado la cremallera de la parte trasera al lateral, he estrechado la cinturilla y le he puesto vivo. La falda Ginger skirt ofrece una infinidad de posibilidades de costumización. Puedes echar un vistazo a otras faldas Ginger en mi instagram.

Mi falda Ginger skirt de hoy, la he cosido fiel al patrón original de Colette (excepto el forro!).

Como ya he mencionado, las faldas en evasé son muy favorecedoras. Esta Ginger, potencia la cintura, por su posición alta y por los detalles en la cinturilla que llaman la atención. Además, suaviza caderas y estiliza alargando la figura.

Este patrón viene con tres versiones. Yo he elegido la segunda opción, que propone una cinturilla en forma de corazón. Me encanta porque me recuerda al estilo pin up de los 50s y también al estilo boho de los 70s.

Para mi costura, he elegido una tela roja de crepe con lana, con bastante caída pero no muy opaca. Por este motivo, decidí añadir un forro y crear así una prenda de invierno, calentita pero sexy, incluso con medias negras tupidas.

Como viene siendo costumbre, la costura del bajo la he terminado con un bies de raso a mano. Me he acostumbrado a ver las prendas bonitas también por el interior  y me suelo decantar por esta opción.

A continuación, muestro fotos de mi falda ginger skirt con diferentes blusas para ver la versatilidad de este falda. Dependiendo de la combinación, el look final es muy diferente.

Mi primera Ginger del 2017, pero os aseguro que no será la última.

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