Burda y los 90 (I)

¿Quien no recuerda a su madre, a su tía o a su abuela con un Burda entre las manos? Y es que no hace tanto, la ropa que llevábamos se hacía en casa, se hacía a medida y cuando se quedaba pequeña, se sacaban los bajos o las costuras hasta que no daban más de sí. Llegado este momento, era hora de pasárselo a tus hermanos o primos ¿Os acordáis?

Revistas Burda 1988 y 1989

Es increíble como en tan poco tiempo todo ha cambiado. Las grandes industrias de la ropa llegaron en los 90 para quedarse y borrar todo rastro de prenda casera. Amancio Ortega hizo tan bien su trabajo, que nos invadió el sentimiento de que la ropa que te hacía tu madre ya no era guay.

Tampoco es cuestión de culpabilizar, normal que todo el mundo invadiera los centros comerciales si un pantalón te costaba la mitad, que la tela que se compraba para la confección de los mismos. Fue una cuestión de economía doméstica. Nos invadió la locura por las compras, queríamos tener de todo! y lo gracioso, o no, es que fue factible. Mordimos el anzuelo y caímos en la trampa de esta industria de consumo. Cada año cambiando las tendencias para desear algo que aún no tenías en tu armario, y así sigue hasta nuestros días. Y todos en manada a comprar la nueva moda de temporada, te queden bien o mal, los pitillo o los campana, todos felices a sucumbir.

Yo acepto el mea culpa. Me considero culpable de haber alimentado a esta sucia industria. Y no, no es que no me preguntara alguna vez de donde salían las camisetas de 2 euros de Bershka o Stradivarius que me compraba a toneladas en rebajas, para después ni acordarme de ellas cuando azarosamente me las encontrabas en un rincón del armario. Todo el mundo sabe de donde vienen estas prendas baratas, verdad? Pero están lejos, en Bangladesh o por ahí, en algún punto que difícilmente podemos situar en el mapa, y eso nos lo pone aún más fácil.

Es que es difícil ser consecuente con todo lo que no nos gusta de este sistema. Personalmente, me llevaría al borde de la enajenación ir en contra de la industria alimentaria, farmacéutica, turística, etc. Y como para la mayoría también es imposible, utilizamos este lema por bandera ¿Qué puedo cambiar yo? No se puede hacer nada! algo así como el “de algo tenemos que morir”, tan difícil de rebatir.

Sin embargo, he encontrado mi manera de rechazar a este sistema que crea sociedades desiguales y muy injustas para muchos. Y en esta, mi causa, de alguna manera pido perdón a mi madre y a mi abuela por haber rechazado con desprecio su sabiduría. Pido perdón también a todas esas mujeres que desde antaño han pasado sus conocimientos y enseñanzas de madres a hijas con todo su esfuerzo y empeño, porque mi generación le ha dado la espalda a la posibilidad de continuidad. Hemos borrado de nuestras consciencias cualquier atisbo de responsabilidad con nuestros ancestros. Esto fue oro molido y como necios lo hemos dejado perder.

Aún así, ¿ en qué casa no hay una máquina de coser? Sigma, Alfa, Singer, Elna… Hoy en día, las hemos desempolvado para decorar algún rincón de la casa, al más puro estilo vintage o retro, y así, ellas siguen ahí, con su belleza, como símbolo de resistencia.

Al pensar en esto, me invade la emoción, nostalgia y tristeza a la vez, pero también esperanza e ilusión, porque he plantado una semilla que crece dentro de mi y que está echando raíces, y que además, puedo ver lo mismo en tantas otras de vosotras.

La costura ya no es algo que huele a rancio, es para mi, el  acto revolucionario más bello que puedo imaginar.

Pretendía escribir un pequeño texto para introducir mi nuevo vestido, un patrón de Burda del año 1990, sin embargo, sin quererlo he sentido la necesidad de expresar estos sentimientos. Así que, he decidido hablar sólo sobre el vestido en mi siguiente post.

Vestido Burda 1990

 

17 Comments

    1. Hola Patricia! Parece que fue una edición especial, es como un libro de tapa dura. Gracias por pasarte! Un abrazo.

    2. Hacer un vestido o camisa de Burda ,era exacto. Un molde perfecto. Con ella aprendí a sacar los moldes.

  1. Yo también mordí el anzuelo, lo reconozco, pero no he dejado de coser, recuerdo esas revistas, burda, patrones …, Ahora coso a mis hijas y mis nietos y gracias a ti cada día aprendo algo más, y cada vez compramos menos en todas esas tiendas. Me hace mucha ilusión cuando mis hijas me dicen: mamá me haces este vestido?
    Muchas gracias por tu estupendo trabajo

    1. No sabes lo feliz que me hacen tus palabras, Manuela! Esa es mi intención, poder ayudarnos entre nosotras, compartiendo nuestro trabajo y sentirnos orgullosas de nuestras creaciones contracorriente. Un abrazo.

    1. Muchas gracias por pasarte y por tus palabras. Me hace mucha ilusión saber que somos muchas las que compartimos sentimientos. Un abrazo María José.

  2. Que mravilla encontrae estas lecturas en face. Como pasatiempo estudié, por poco tiempo, corte y confección, y me gustó mucho, lo deje luego por cambio de horario en mi empleo de ese tiempo, ya soy una niña grande jajajaja, pero me sigue gustando la costura y todavía hago cosas para mi familia. Espero la segunda parte de este artículo. Desde México un abrazo fuerte.

    1. Hola Cassandra,
      A ver si te animas y encuentras un ratito para coser también para ti. Yo tengo muchas ganas de estudiar patronaje y confección, porque soy autodidacta y sé que puedo aprender muchísimo más yendo a clases. La segunda parte ya la publiqué: http://ateliercarmesi.com/burda-y-los-90-ii/. Espero que te guste. Gracias por pasarte por Atelier Carmesí y dejar tu comentario. Un fuerte abrazo.

  3. Nunca he dejado de diseñar y coser ropa, primero para las muñecas, después para mí y mis hermanas pequeñas, hasta me hice el vestido de novia!!!!!
    Mi mayor frustración, fue haber tenido niños, aunque les hacía los disfraces para carnaval, no era lo mismo. Ahora vuelvo a disfrutar con mis nietas, ver sus caras cuando les entrego un modelo exclusivo que no va a llevar ninguna de sus compañeras de clase. Sé que llegará un día que me digan: Abuela no me hagas más vestidos, o que la vista no me dé más de sí. Pero que me quiten lo bailao. Cómo dice Carme, quitadle el polvo i engrasad las maquinas de coser.
    aynia

    1. Hola Aynia, que gusto leerte! Y qué suerte tienen tus nietas de que le hagas ropitas. Yo creo que algo está cambiando y que cada vez más se aprecia el trabajo artesanal hecho a mano. Espero que la vista te dure muchísimos años más y puedas continuar disfrutando de tu arte. Gracias por tus palabras. Un Abrazo!

  4. Que cierto lo que dices! Yo aún conservo algunos Burdas de los 80/90 y he tratado de conseguir nuevos. Tengo un pequeño taller de costura y desde chica me apasiona coser, lo cierto es que este trabajo se paga muy mal, pero yo lo disfruto igual. Gracias por tu reflexión.

    1. Hola Ariadna,
      Por desgracia con todo el cambio en el mundo de la moda y la explotación de muchos, la ropa de calidad confeccionada a mano se ha desvalorizado. Me gustaría que esto cambiara pronto y que te fuese muy bien en tu taller. Gracias por tus palabras y dejar tu comentario. Un abrazo!

  5. Hola!! También me encanta la costura👚 desde hace algún tiempo me confecciono algunas prendas👗 a mis hijas desde que eran pequeñas. Aprendiendo con las revistas de patrones y consejos que mi mamá me pudo dar. Pero quería hacer prendas que no estaban los patrones, en esas revistas de vestidos, blusas…y tomé clases de *corte y confección* con diferentes técnicas, ahora después de años(porque no terminas de aprender nunca, siempre hay retos y cosas nuevas)me dedico a este mundo de la costura 👖no está bien pagado pero cuando conocen tu trabajo te quedan los clientes que saben apreciar trabajos de calidad. Esperando aprender cada día un poquito más. SALUDOS 🌷✂

  6. yo ojeaba esas revistas en casa de una tia cuando era chica soñaba con ellas siempre me gusto la costura . E logrado coaer algunas cosas bonitas con lo que e aprendido por aqui y por alla que lindo recordar esa revista.

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