Burda y los 90 (II)

Si la palabra Burda hace brotar en mi un torbellino de emociones, sus patrones no iban a ser menos.

Hace unas semanas recibí un precioso regalo,  “El gran método de costura rápida y fácil“, un libro que publicó Burda en el año 1990, toda una reliquia que guardaba una amiga como un tesoro entre las que habían sido las pertinencias de su padre como sastre. Este libro, incluye una guía de costura y también patrones, clasificados como fáciles.

Entre todos los patrones, el que más me llamó la atención,  este que hoy os enseño. El resto me hizo recordar como fue la moda femenina de principios de los 90, sobretodo cómo se acentuaban los hombros con cortes masculinos y las hombreras. Sin embargo, este patrón es de lo más femenino, con un corte que evoca a los años 50, ceñido a la cintura y con una falda de capa entera.

Me propuse coserlo para este verano como un reto, pues es la primera vez en mi vida que coso un patrón de Burda. Hasta ahora, solo he cosido patrones de compañías independientes, donde el patrón viene explicado paso por paso con ilustraciones o fotos, y la mayoría de las veces no presentan mayores dificultades para su seguimiento. Como se aprecia en la foto más abajo, las instrucciones para el vestido caben en una hoja, lo que hizo que me tuviera que concentrar al máximo y releerlas una doscientas veces, para entender la construcción del vestido.

Instrucciones de confección del vestido

Como se ve en la foto, el vestido se compone de un canesú y unos paneles vesticales que se abotonan frontalmente y dibujan un bonito escote en forma de corazón. En realidad, una vez comprendido el patrón, la costura sí que puedo decir que me resultó fácil pero, comprenderlo me llevó mis horas.

El libro muestra dos versiones de este vestido, una en rayas y otra en flores. La costura es la misma, excepto que para cortar la tela de rayas hay que poner más atención para que luego, a la hora de la costura, encajen bien las rayas.

En un primer momento, quise coser la versión de rayas, mi preferida, ya que encontré una viscosa fina y muy fresquita de rayas azul claro. Luego, me dio miedo aventurarme al primer intento de este vestido con esta tela, y decidí que sería mejor coser uno de prueba, para entender mejor el proceso de costura con una tela que apreciara menos, por si a caso algo no salía bien.

Así que, mi primera prueba fue con una viscosa negra estampada en flores pero con bastante cuerpo para facilitar la costura al ser menos resbaladiza. La compré en Encants a 3euros/metro, todo un chollo.

Cuando ya iba a cortar la tela y empezar a coser, se me ocurrió que podía hacer una modificación en el canesú y en vez de coser la espalda cerrada, dejarla abierta si cortaba la parte de delante como la de detrás. Y así lo hice, como si no me hubiera calentado la cabeza lo suficiente ya…

Detalle de la espalda

Cuando terminé la costura, la cual sólo me llevó una tarde, me probé el vestido y me pareció un milagro absoluto. Todo encajó a la perfección, y no me hizo faltar hacer ningún ajuste más. Lo que sí que le añadí para que fuese más cómodo, fueron unas tiras para sujetar los tirantes y que quedaran fijos a pesar del movimiento.

Una vez, comprobado que no tenía que hacer ningún ajuste, procedí a cortar la tela de rayas y empezar mi segundo vestido. Esta vez, con la espalda cerrada por el canesú.

El proceso aún fue mejor, como siempre pasa cuando se repite una costura.

Para terminar, sólo me faltaban los botones. Me fui a una mercería que tengo al lado de casa, la mercería Casa Oliveras. Una tienda que, aunque ofrece una gran variedad de productos modernos para costura, patchwork, punto…, también tiene un arsenal de maravillosos artículos antiguos. Pues allí, encontré los botones perfectos para mi vestido, blancos pero con un dibujo a modo de estrella o flor.

Botones vintage de la mercería Casa Oliveras

El resultado final es un divino vestido, muy veraniego y romántico, que aunque se publicó en el año 90, está inspirado en la moda retro de los 50. A mi me encanta y sin dudarlo, ha valido la pena estrujarme la cabeza e intentar conseguir coser este patrón.

Así es la costura, una herramienta que nos enseña y entrena a superar retos y obstáculos para conseguir  objetivos.

Llevaba unas cuantas semanas sin escribir, y el motivo no ha sido otro que no había cosido nada nuevo hasta ahora. He cosido patrones que ya había publicado y claro, tampoco es cuestión de aburrir. Si sigues  mi Instagram, habrás visto que he cosido tres kimonos Almada nuevos, los tres para amigas, y por supuesto, más Penny (tengo 4, más la versión en camisa) y más Eve (con el último, ya van 7!).

 

6 Comments

  1. Hermosos ambos vestidos, que lindo es hacer prendas únicas y tan originales para uno!!! No hay nada mas satisfactorio hacer una prenda a tu medida y poder lucirla con orgullo del pequeño sacrificio que hiciste en cocerlo!!! Saluda atte. Mai

    1. Hola Mai,
      La verdad es que da muchísima satisfacción y muchas otras cosas, en mi caso también autoestima y seguridad. Yo digo que la costura me da mucho power!!! Gracias por pasarte y dejar tu comentario. Un abrazo Mai

  2. Hola Carme, yo sigo cosiendo modelos de Burda tanto de números atrasados como actuales. La mas antigua que tengo es del 83 y trae alguna cosilla muy mona que se puede adaptar a la actualidad con muy pocos ajustes.
    Maravillosos tus vestidos y muy pertinentes tus reflexiones. Felicidades.

    1. Muchas gracias Sara! Tus palabras son todo un honor.
      Aquí en Barcelona se pueden encontrar revistas antiguas en el mercado dominical del Libro de Sant Antoni. Aunque los 80 no es la moda que más me gusta, sí que hay algunas prendas interesantes! Compré el Burda de agosto y me encanta el vestido rojo, tiene un aire muy retro, espero coserlo este otoño.
      Un abrazo guapa!

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